"Redondillas a unos ojos" de Gaspar de Villalón.



Ser mandamiento me excusa
lo que emprende mi rudeza,
 pues quedará cualquier musa
para cantar tal belleza,
 arrinconada y confusa.

Y así, con mi corto aliento,
puse no puedo lo que siento,
diré de esos ojos bellos,
que ha cifrado el cielo en ellos
lo que alcanza un pensamiento.

Son fénix en este suelo
de la hermosura mayor,
y para pechos de hielo,
fuego que envía el amor
 y claridad para el cielo.

Son la beldad abreviada
de naturaleza dada,
por dejar de sí memoria,
porque levantó su gloria
en cosa tan sublimada.

Son dulces en el mirar,
 graciosos en el reír,
temidos por el matar,
afables para seguir
y fuertes para esperar.

Por ser de tal compostura,
son norte que me asegura
en el mar de mis cuidados,
y por ser tan extremados
son polos de la hermosura.

Gaspar de Villalón (¿? – Valencia, 1622) Caballero de la Orden de Montesa y de San Jordi d’Alfama.
Fue uno de los fundadores de la Academia de los Nocturnos, grupo de escritores, intelectuales y poetas que se reunían una vez por semana, por la noche, en el palacio de los Catalá de Valeriola (Valencia) para leer críticas, poesías, etc. A las sesiones asistían bajo seudónimos (el de Gaspar de Villalón era Tinieblas).

Cojuelo Corre, capítulo I, Miguel Navarro



Trazo I

“El que habita en el cielo sonríe, el Señor se burla de ellos” (Sal 2, 4)


Incluso el galán más ingenuo en la fabricación de bellas cornamentas es capaz de comprender los riesgos y desventuras que puede ocasionar un trabajo sin cuidar detalles. Sed virtuosos en vuestros menesteres cuidando hasta el más pequeño elemento pues, aún siendo el más pequeño, crecerá y crecerá convirtiéndose en puro éxtasis.
Así se vio sorprendido Críspulo Pérez Zambullo, más conocido como Cris por amigos y amantes, aquel atardecer de junio, a pocos días de la festividad de las brujas, cuando la dama en cuestión, convencida que su marido era abducido por veintidós señoritos corriendo tras una pelotita, le invitó a su morada para una tarde memorable.
Hora misteriosa y mágica en la cual calles de ciudades y villas dispares, se despueblan alentando aficiones a barra y algarabía, cuando Cris, señorito de tertulias, opositor de profesión y ginecólogo por devoción, imitaba a Pinito del Oro en el patio de luces de un bloque de diez alturas, huyendo de un marido furioso y dos amigos de Camorra y Pendencia. La dama previsora, intuyendo lo que podía acaecer, había cerrado la puerta con llave y diez cerrojos, dando tiempo suficiente para saltar desde la galería a tendederos cercanos.
Con la velocidad de un gamusino patizambo y la destreza de un Tarzán parapléjico, descendió varios pisos siendo premiado con algunos cardenales, tres contusiones y un diente que se dio a la fuga tras el primer envite.
Saludó aquella ventana abierta como si fuese el amigo más entrañable, al que tanto admiró y el tiempo robó, y le dio el abrazo que se merece tras la visita inesperada, dejando burlados de este modo a los tres mosqueteros y a la honesta doña Desamparados, amparadora de juerguistas, nido de pájaros multicolores y respetados deslices, que pasaba los días con citas tan clandestinas como el maquis del franquismo.
Desde lejos se apreciaban los suaves y delicados rumores que ambos  amantes se regalaban, susurros de palomas, mientras sus acompañantes oteaban las profundidades urbanísticas intentando dilucidar la ruta de fuga, la vía de escape, las islas paradisíacas, las tierras de remotos mares.
A estas horas, nuestro opositor, maldiciendo no tanto la caída como la penetración interrumpida por lugares inexplorados, adaptaba los ojos a la región donde había arribado por extrañas venturas del destino. Sobre la mesa hallaba una pirámide de cerámica, velones todavía humeantes, con olor a incienso de China, y una baraja de cartas que dormitaba descansando de tanto uso y abuso.
La radio permanecía encendida con el monólogo de un desangelado locutor que anunciaba un programa entero dedicado a la cantante Morenita Hamster, que tras publicar su éxito “Singing in the hell”, dinamitó el edificio donde se encontraban los ciudadanos más importantes de Madison, capital de Wisconsin.
– ¿Secta satánica? ¿Locura esquizofrénica de una mujer dada a la bebida y los vicios más bajos? ¿Actúo sola en sus intenciones homicidas? Esta noche en el programa hablaremos con Peregrin de Balzac, profesor en parapsicología aplicada en artes escénicas, afamado autor de “Confesiones perversas desde el más allá” que nos hablará de sus motivaciones esotéricas.
Las paredes del lugar al que había llegado Cris se encontraban adornadas de espejos irregulares, con adornos de cinco puntas, y la imagen de una Virgen de la Incomprensión presidía las estanterías adjuntas donde descansaban libros de docta ciencia como “El libro de los Muertos Muy Vivos”, “Las Profecías de San Pepequias” o la “Metáfora del Engaño Prematuro”. Una foto permitió deducir que había allanado la vivienda habitual de Lucecita, la tarotista más reconocida de Madrid, Santurce y Mediavilla del Entrecejo.
Buscando la salida más próxima, antes que sus adversarios tuviesen la fugaz idea de desembarazarse de la defensora de su honra y darle caza por los pasillos del edificio, un ensordecedor silencio atrapó la habitación y oyó un suspiro que retumbó en la sala cual procedente de ultratumba provocando, en su afectada imaginación, el erizo del vello que recorría piernas y brazos intentando escapar de su señor.
Ya abierta la puerta de emergencia para su alma contrita, escuchó por segunda vez el suspiro amedrentador por lo cual no era fantasía de su mente enfermiza, sino realidad presente en la misma estancia, preguntando con voz temerosa: 
– ¿Quién anda ahí?
 – Yo soy, el que está dentro de la vasija de vidrio junto a la mesita, donde me tiene preso la vieja bruja engañabobos, la meiga de los cuernos alegres, la hechicera de remiendos y torpezas.
– Deja de coñas –replicó el eterno opositor–, nadie puede vivir dentro de una vasija. ¿Dónde estás?
– He sido claro al expresarme, en la vasija me atraparon y de aquí no puedo escapar –contestó la voz–. Llevo dentro del cristal cuatro siglos, y en poder de esa vil mujer poco menos de un lustro.
– ¡Caray! Si no has salido en tanto tiempo es que le has pillado cariño al pisito –respondió Cris mientras analizaba si el incienso todavía humeante estaba ocasionándole alucinaciones. 
– Harto estoy –replicó el jarrón– de ver el mundo con el punto de vista convexo, de obedecer órdenes de esa vieja desdentada que sale en televisión desde que hechicé a la presentadora con un ecuatoriano madrileño y mi destino es permanecer aquí hasta que alguien sea capaz de liberarme. Tú has sido elegido para tal menester.
– ¿Estabas esperándome? No me lo creo tío –sentenció el joven buscando a su alrededor–. Nadie vive dentro de un jarrón y, mucho menos, puede estar esperándome. Sal de tu escondite. ¿Eres amigo o enemigo? Seguro que se trata de una broma de televisión.  
– En los momentos buenos tenemos tantos colegas como amapolas hay en los campos, pero cuando alguien te la juega, desaparecen como los bikinis en playas, o los banqueros cuando te ven sin blanca. Tu padre es Agapito Pérez, miembro de la Asesoría Fiscal Agapito y Asociados y tu madre es Doña Espina Zambullo Charco, interventora del ayuntamiento de Villabajo del Cornejo. Desciendes del muy ilustre amigo don Cleofás Pérez Zambullo, que por casualidades del destino, unos cuantos hechizos amorosos y la conjunción de Urano con Marte, estando la luna en medio, han permitido que seas digno descendiente de tan virtuoso antepasado.  
– ¡Deja de chorradas!, –exclamó algo alterado nuestro opositor ante el griterío creciente en el rellano de la escalera– desconozco quien es ese tal “Clefofas” y ahora no estoy para coñas.
– Solo tienes que sacarme de aquí y concederé cuanto pidas, sobre todo por la amistad que me unía a tu antepasado.
– No sé cómo ayudarte tronco –contestó Cris sin prestar demasiada atención–, tengo prisa; si no salgo me atraparán y pensarán que además de torero soy ladrón.
– Rompe la redoma de cristal –ordenó la voz.
– ¿Qué es una redoma? –preguntó el chaval.
– La vasija de cristal que está junto al cenicero –contestó algo chirriante la voz–, rómpela y saldré para ponerme a tu servicio. Sólo pido que, una vez satisfechos tus deseos, me concedas carta de libertad, de esa manera nadie podrá conjurarme dentro de otro objeto. Debo volver a ser quien era, temor de frailes, delicia de doncellas, tentador de tentadores.
– Con decir eso hubiésemos ahorrado palabras, pero, antes de seguir, ¿qué eres? ¿Un genio? ¿Un gnomo? ¿Duende o demonio?
– Ni duende ni demonio, por diablo me tienen que mayor rango es diablo que demonio.  
– ¿No serás Satanás? –preguntó sin quitar el oído de la puerta. 
– Ni Satanás, mi señor, ni Belcebú, ni Barrabás. Cojuelo es mi nombre y aunque no me recuerdes, servidor de tu antepasado fui hasta que en manos de Cienllamas caí. Me entregó a la república demoniaca encerrándome en una redoma hechizada para que no pudiera huir. Solo cuando un descendiente de don Cleofás me libere, otorgándome carta de libertad, podré escapar de sus garras y volver a mis andanzas.
– Abrevia, ¿puedes sacarme de aquí? –preguntó Cris cuando los gritos conminaban a la puerta de la hechicera como si Alí Baba recitara a la cueva de los cuarenta ladrones las palabras mágicas, si bien algo malsonantes y de dudosa honorabilidad.
Aprovechando la ocasión, el diablo informó del noticiario vecinal: 
–Si prisa no te das, pronto entrarán; han llamado a la policía. Sácame de este vidrio que pagaré el rescate en muchos gustos.
Con la educación de un ministro anunciando recortes salariales, o de un político en el respetado Congreso de Diputados, no fue ni escrupuloso ni perezoso Críspulo al lanzar la vasija de cristal contra una pared.  
Envuelto en el nauseabundo aroma de huevos podridos, apareció un ser menos alto que Pablo Motos, apoyado en una muleta sobre su derecha, nariz similar a la del mítico Urtain; los bigotes erizados a lo Dalí; orejas puntiagudas deformes, mientras que sobre su mentón se deslizaba una perilla con unos pocos pelos alargados más que el salario de los funcionarios; sus maxilares era invisibles y los colmillos nada tenían que envidiar a los de Drácula.
Casi vomita ante visión tan espeluznante como la de militares metidos a toreros, médicos a sindicalistas o jueces en política. Sin embargo, más sensato y rápido, Cojuelo tomó su mano diciendo:
– Vamos, es el momento de salir y agradecerte lo que haces por mí.  Tiene que conocer Madrid, que mi corazón vuelve a latir.
Salieron volando por el patio de luces tan veloces, como un empresario huyendo ante un inspector de Hacienda, o un futbolista buscando una prima millonaria, hasta que llegaron a lo alto de las torres Kio, puerta de Europa, orgullo de Madrid, bacín de algunos negocios dudosos, al tiempo que los aficionados salían victoriosos de bares, estadios y lupanares, donde estaban instaladas pantallas gigantes ofreciendo los triunfos de la Roja. El bullicio desbordó calles y plazas, jardines y avenidas, fuentes y parques. Hombres y mujeres se mostraron iguales que nuestros antepasados primates, cantando, bebiendo y disfrutando de carnes.
Cojuelo, desde lo alto del helipuerto azul, donde habían parado a descansar, le dijo:
– Este es el lugar más alto de Madrid, mala suerte para Menipo, el filósofo  usurero, Shylock el avaro mercader, o doña Lupe, la de Galdós, que se quedaron en principiantes, más bien aprendices, ante tantos entuertos fecundados a la oscuridad de sus callejones. Desde aquí podrás descubrir lo que transita por esta Babel de cemento.
            Y, como ofreció a su antepasado, Cojuelo destapó los techos de la capital con la facilidad diabólica de quien destapa el cubo de la basura o de quien levanta las sábanas de la cama, mostrando sus interioridades, algunas de ellas tan íntimas que Calígula hubiera sonrojado.

I Premio Manuel B. Domínguez (Concurso literario)

He recibido un mail que me parece interesante.
Destacar que el jurado de este concurso estará compuesto por lectores de 12 a 13 años.
Transcribo las bases:



Dado que el punto más importante y novedoso del presente Premio es la entidad del jurado, comenzamos facilitando la información sobre el mismo:
— Puesto que se va a premiar un texto para niños de 12 —13 años, el jurado estará íntegramente formado por un total de 14 —16 niños de esas mismas edades, seleccionados en varios centros escolares de la ciudad de León, por sus tutores de curso con arreglo a su afición a la lectura.
— El proceso de valoración de los textos recibidos se hará de la siguiente forma:
Tras la lectura inicial de los trabajos, se hará una primera selección de los mismos, de los que saldrá un finalista por cada miembro del jurado. Estos textos pasarán a la segunda fase en la que serán nuevamente valorados para elegir al que, finalmente, será ganador por mayoría absoluta.
— Únicamente habrá un adulto que actuará como coordinador, pero no tendrá voz ni voto en la decisión tomada por el jurado, que será inapelable.
— El día de la entrega del premio, los miembros del jurado estarán presentes y se darán a conocer tanto sus nombres como los centros escolares de los que proceden.
— Al presentarse a este premio, se asume expresamente conocer esta particularidad y aceptarla.

RESTO DE CONSIDERACIONES DE LAS BASES

— Podrán participar escritores mayores de 18 años, de cualquier nacionalidad siempre que los textos que presenten estén escritos en lengua española.
— El tema de los textos es libre. Han de ser trabajos originales, siendo condición necesaria no haber sido anteriormente publicados en papel ni en cualquier formato digital o red social parcial o totalmente.
— La extensión del texto será cómo mínimo de 20 páginas y como máximo de 30, escritas por una sola cara formato DIN A4, con letra Times New Roman, tamaño 12 puntos, espaciado interlineal doble y con un máximo de 25 líneas por página siendo el total de caracteres con espacios incluidos de 52.000.
— Al presentarse al “Premio Manuel B. Domínguez” los autores asumen que los textos no han sido premiados en otros certámenes literarios hasta la fecha de fallo del presente premio, estando en plena posesión de todos sus derechos no teniendo estos comprometidos con terceros.
El autor asume los daños derivados del incumplimiento de esta condición.
— Es responsabilidad del autor la protección de la autoría de su trabajo, asumiendo las consecuencias que podrían derivarse de no hacerlo.
— El envío de los textos se hará exclusivamente a través de correo electrónico a la dirección: premio.manuel.b.dominuez@gmail.com poniendo en el asunto “Premio Manuel B. Domínguez” y adjuntando dos archivos, uno con el texto cuyo nombre será el título del mismo y que no llevará ningún dato identificativo del autor; y otro, llamado DATOS, en el que se incluirán los datos personales del autor: nombre, nacionalidad, dirección, teléfono, copia escaneada del D.N.I o pasaporte, e.mail y breve nota bio—bibliográfica.
— Únicamente se abrirá el archivo de datos del autor que resulte ganador.
— El autor cede voluntariamente sus datos personales al efecto exclusivo de la participación en este premio.
— El incumplimiento de cualquiera de estos requisitos llevará implícita la no participación del texto en el Premio.
— El plazo de presentación de los trabajos será hasta las 00 horas del día 31 de noviembre de 2016.
— El fallo del premio se producirá el día 31 de marzo de 2017 y se comunicará al ganador, publicándose posteriormente en la página del Premio http://betybook.wixsite.com/premio así como en redes sociales.
— La dotación económica de este premio es de 300 euros en metálico más la edición del texto por parte de la Editorial EOLAS en su colección “Arándanos” cuya tirada inicial sería de 500 ejemplares, considerándose el importe del premio como adelanto de los derechos de autor de esta primera edición.
Si el editor lo estimase oportuno, podría establecer contrato con el autor para posteriores ediciones, considerándose este tema al margen del presente Premio y de BETY BOOK como convocante del mismo.
— El premio es indivisible y no podrá entregarse a más de un autor, ni declararse desierto.
— La entrega del premio se producirá en lugar y fecha que se comunicarán debidamente y coincidirá con la presentación del libro ya editado, acto en el que deberá estar presente el autor.

Puedes consultar las bases en el enlace:

http://media.wix.com/ugd/dfdcaf_c46e5ae3fd7842deb29ab466f89f2a1a.pdf 


También en 
http://betybook.wixsite.com/premio 









"El caballero bobo" Jornada I, de Guillén de Castro



ACTO PRIMERO
JORNADA PRIMERA

Salen el Duque, Ceslao y Teleo (hijos suyos) y el Embajador de Inglaterra.
Teleo.-           Extraña cosa.
Embajador.-                         Notable.
Teleo.-           Es famosa.
Ceslao.                           Es sin segundo
con mil razones el mundo
la tiene por admirable.
Teleo.-           Mirad bien, que os certifico
que es milagro extraordinario,
ver el rostro de Lotario
en el retrato de Enrico
Embajador.-  De la suerte que en la cara,
vuestro Príncipe y el mío
se parecen en el brío
y en el talle.
Ceslao.-                                  Cosa rara.
Embajador.-  Y en la voz.
Ceslao.-                                  Váleme Dios.
Embajador.-  Para mostrar su grandeza,
los formó naturaleza
en una estampa a los dos,
Por eso a pedir envía
por esposa a vuestra Infanta,
porque en semejanza tanta
haya hermandad.
Duque.-                      Y honre a Hungría.
Embajador.-  Honrase Inglaterra,
su Rey y sus gentes todas.
Duque.-          Ruego al cielo que en sus bodas
se alegre el cielo y la tierra.
Embajador.-  Y dime, ¿la Infanta es bella?
¿Es discreta sobre hermosa?
Duque.-          Tú me preguntaste
que nadie puede saberla.
Embajador.-  Luego es verdad lo que oí
y la fama ha pregonado,
de que ninguno ha llegado
a verle la cara.
Duque.-                                  Sí.
Y escuche la causa de ello.
que gustarás de saberla:
Cuando la Infanta nació
tuvo mal parto la Reina
y fue una noche tan triste
que horror daban sus tinieblas;
sus vientos, miedo y asombro,
y sus relámpagos pena.
Arrojó rayos el cielo
como unas grandes centellas,
salió de limite el mar,
estremeciose la tierra.
Los aires desenfrenados
llevaron casas enteras
echaron piedras los montes
las nubes granizo, y piedras.
Y en efecto no faltó
sino que el cielo se abriera,
y esta máquina del mundo
quedara rota y deshecha.
La Reina que estaba entonces
con el dolor casi muerta.
sin valor para mostrarle,
y sin fuerzas para hacerlas
acudió a pedir remedio
a la que parió sin ellas,
siempre invocando a la Virgen
con plegarias, y promesas.
Con un milagro patente
mostró sus entrañas tiernas,
salió al mundo nuestra Infanta
como un Sol, hermosa y bella.
Quedaron absortos todos,
porque en pariendo la Reina
amaneció al mismo infante;
y como si nunca hubiera
torbellinos, truenos, rayos,
confusión, asombro y penas,
salió el Sol, alegre, y claro.
Embajador.-  Grande maravilla.
Duque.-                                  Inmensa.
                        Pusieronle nombre Aurora,
viendo que fue mensajera
de la venida del Sol
y desterró las tinieblas.
Su padre maravillado
de maravillas tan nuevas,
mandó juntar muchos sabios
en la Judiciaria Ciencia.
Codicioso de saber
en qué signo, o en qué planeta
nace al mundo la que al mundo
 con causa admirado deja.
Díjole entre todos uno,
de más opinión y letras,
que hasta que casase Aurora
importaba que estuviera
sin que la viesen la cara
hombre humano, que por verla
renacerían al mundo
calamidades eternas.
Admirado de esto el Rey,
como el sabio le aconseja
entre unos montes mandó
fundar una fortaleza.
Allí ha criado la Infanta                                      (continua en)

Las VPO

Hay leyes buenas, que protegen a los trabajadores, las promulgue quien las promulgue. Jamás en mi intención manifestar quien es mejor q...

– Contra hidalguía en verso -dijo el Diablillo- no hay olvido ni cancillería que baste, ni hay más que desear en el mundo que ser hidalgo en consonantes. (Luis Vélez de Guevara – 1641)

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