El hidalgo en la radio, fotos del programa realizado el día 28 de abril de 2015


Carlos, el técnico de sonido, sin cuya asistencia el programa no seria posible.



La cantante Sabina Vidal y la escritora Cintia Elizabeth Rosamiglia.









Con la escritora Lu Hoyos.



Un fragmento del guión.


















"El milagro de los dos hermanos" octava real

En la villa de Roma, gran ciudad
de cristiandad maestra y fiel señora,

dos hermanos de gran autoridad
ejercían el poder sin ver la hora
que a todos llega sin tener piedad.
La vida es efímera y seductora
y tan fugaces son poder y fama
como lo es el pábilo de una llama.

Al religioso Pedro le llamaban
que llegó a ser cardenal sabio y noble,
un gran hombre al que todos admiraban,
pero su comportamiento era doble
y su avaricia todos ignoraban,
al esconder un cofre bajo un roble.
Que si a pobres caridad predicaba,
como un avaro riquezas guardaba.

Llamaban Esteban al otro hermano,
hombre público, llegó a senador
de gran prestigio entre el pueblo romano;
hombre cruel, falaz y muy vividor,
con la mentalidad de un publicano
de bienes públicos desfalcador.
Solo a los de su partido ayudaba
y al resto perseguía y condenaba.

El senador era tan codicioso
que al hermano en avaricia ganaba,
impidió que a San Lorenzo glorioso
un hospital de pobres levantara
y que se edificara, en parque hermoso,
ermita que a Santa Águeda adorara,
que ninguna propuesta respetaba
si a su bolsillo nada le aportaba.

Murió el cardenal don Pedro el honrado,
y en el purgatorio fue recibido
como premio por su doble pasado.
Un mes después siguió al fallecido
su hermano Esteban, que también finado
esperaba su juicio merecido,
al que temía porque imaginaba
que muchos pecados acumulaba.

Lorenzo lo atrapó cuando lo vio
y le apretó el brazo tan fuertemente
que a su pesarosa alma le dolió
como si le arrancaran ferozmente
cada parte del cuerpo que vivió
y del cual disfrutó inconscientemente.
Mas por doler lo que más le dolieron
son críticas que del santo salieron.

Vino Santa Águeda, a quien hurtó el huerto
donde allí pensaban se construyese
una ermita que no llegó a buen puerto
y cuando lo vio era como si viese
a un hombre tan mezquino, torpe y tuerto
que nada recoge aunque se le diese.
El mayor ciego es quien no quiere ver
que la vida es más que lujo y poder.

Dios Nuestro Señor, Juez justo y certero
condenó tan ingrata compañía
que jamás ofreció amor verdadero
cometiendo, con gran alevosía,
falsas promesas de vulgar ratero,
que crímenes comete al huir el día,
pues con sus intereses protegiendo
jamás dudó estar al pueblo mintiendo.

Los diablos de su alma se apoderaron
que son, en el infierno, cumplidores
de los castigos que en vida ganaron
cuantos presumieron de pecadores,
que mataron, robaron o engañaron,
almas puras de inocentes candores,
arrastrándolas al triste dolor
del que siente su vida sin amor.

Vio a su hermano con otros pecadores
mientras era arrastrado a la posada
donde entre gritos, llantos y sudores,
su alma sería por siempre encerrada
y atormentada por los servidores,
que así pagaban su vida pasada,
pues toda acción tiene su reacción
y el mal merece su condenación.

- Hermano, preguntarte yo quisiera,
–le requirió Esteban desconsolado-
cómo es que llegaste a tierra tan fiera
sin respetar tu atuendo purpurado.
Hombre cabal, de palabra certera
jamás mal pudo haber aconsejado
que sabe la virtud sacerdotal
atraer el bien y alejar el mal.

Pedro contestó que gran avaricia
tuvo en vida y todo lo que ganaba
en cofre lo guardaba y escondía
bajo un roble donde lo atesoraba,
sin ver al pobre que al lado vivía;
y nada repartía, nada daba;
que si la codicia en hombre es pecado
en un religioso se ve aumentado.

Mas si el Colegio Apostólico ordena
por mi alma se haga misa cada día,
durante un mes, la dicha será buena,
que así lo fía la Virgen María,
ella será la que rompa cadena
que mi alma condena a triste miseria.
La Virgen Gloriosa jamás olvida
a quienes por ella dieron su vida.

Mas Esteban, que gran pecador era,
al escuchar el nombre de María,
recordó lo que su madre dijera
sobre la fe sencilla de María,
que por nosotros siempre intercediera
en nuestras penurias de cada día.
Santa Madre de Dios ruega por nos
y de los males del infierno líbranos.

Siempre a la Virgen hubo respetado
en todas las fiestas del calendario;
solo por ella las había honrado
rezando con devoción su breviario
y dando limosna al desamparado.
Bien merecía pena el presidiario
mas su amor a la Virgen era tanto
que protección pidió bajo su manto.

La Virgen, más gloriosa que una estrella,
se compadeció de este pecador,
y con gran ruego fue ante Dios con ella
para pedir por su hermano el honor
de interceder por él en la querella,
para que se hagan misas con amor
que por nuestro Señor la devoción
libera el alma de condenación.

Dios accedió así a lo solicitado,
concediendo un plazo de treinta días
para que cumpliese con lo mandado,
y empleando buenas artes y maestrías
le hiciesen misas a Pedro, el honrado,
y al cielo fuese con mil alegrías.
Que nada nos importan los pecados,
si el pecador de ellos se ha enmendado.

Lorenzo y Agueda eran despechados
mas la Virgen la salvación tenía
y al ver al pecador, de sus pecados
arrepentido a los pies de María,
piedad hallaron y fueron calmados
por la gran bondad que el cielo ofrecía.
Que el perdón viene de Nuestro Señor,
pura esencia de cristalino amor.

Así habló la Madre del Creador:
Esteban un consejo voy a dar
dale gracias a Dios, el buen Señor,
es un consejo que debes tomar,
el milagro no puede ser mayor,
te mando cada día recitar
una sencilla y muy dulce oración
que te llene de pura devoción.

Si cada mañana un salmo rezares,
tu alma herida sus manchas lavarás
y cuando tus errores enmendares
junto a tu hermano el cielo alcanzarás.
Cuida del pobre y no lo desampares
que solo en él la verdad hallarás.
En cada hombre triste y desamparado
hallarás a Cristo crucificado.

Resucitó Esteban, agradó a Cristo,
y al Santo Padre fue presto llevado.
Le contó todo lo que había visto
y como del infierno fue librado.
Y dando mayor gloria a Jesucristo
mostró el brazo por Lorenzo apretado
solicitando misa cada día
que así lo pedía Santa María.

A continuación se trasladó al roble
donde su hermano un tesoro guardaba
y repartiendo a los pobres dio el doble
de lo que cada uno necesitaba
Demostrando tener alma de noble
corrigió cuantos males recordaba,
que el tiempo pasa demasiado rápido
y lo importante es bien haber vivido.

Ya terminada la última semana,
el treinteno día hizo confesión,
después de orar como cada mañana
el Avemaría con devoción,
se despidió de la gente romana
que en él veía una gran conversión.
Esteban quedó tendido en la cama
y con gran calma entregó a Dios el alma.
Miguel Navarro.
Poema inspirado en "Los dos hermanos" de Gonzalo de Berceo

Octava real: También llamada octava rima, es una composición poética de ocho versos endecasílabos, de rima consonante, los dos últimos constituyen un pareado final de rima distinta con el siguiente esquema métrico ABABABCC.
         Fue popularizada por Giovanni Boccaccio a través de su obra “Teseida delle nozze di Emilia”, aunque en Italia ya se la conocía como «strambotto toscano».
         Al principio se utilizó con fines líricos, se constituyó en vehículo ideal y exclusivo para largos poemas narrativos de épica culta desde que los grandes escritores épicos del Renacimiento italiano lo utilizaran en sus obras. Este uso sería imitado en español por Alonso de Ercilla en La Araucana.

La furia del herirse y golpearse,                 
andaba igual, y en duda la fortuna                
sin muestra ni señal de declararse              
mínima de ventaja en parte alguna;             
ya parecían aquellos mejorarse;                  
ya ganaban aquestos la laguna;           
y la sangre de todos derramada                  
tornaba el agua turbia, colorada.                 
(Alonso de Ercilla, “La Araucana”)

Aquella voluntad honesta y pura,
ilustre y hermosísima María,
que en mí de celebrar tu hermosura,
tu ingenio y tu valor estar solía,
a despecho y pesar de la ventura
que por otro camino me desvía,
está y estará en mí tanto clavada,
cuando del cuerpo el alma acompañada.
(Garcilaso de la Vega, “Égloga III”)

Dicha es soñar cuando despierto sueña
el corazón del hombre su esperanza,
su mente halaga la ilusión risueña,
y el bien presente al venidero alcanza;
y tras la aérea y luminosa enseña
del entusiasmo, el ánimo se lanza
bajo un cielo de luz y de colores,
campos pintando de fragantes flores.

(José de Espronceda, “Canto I”)

"Romance morisco" Guillén de Castro (1569-1631)

ROMANCE MORISCO
Guillén de Castro (1569–1631)

Poco después que la aurora
tras su enemiga llegase,
parte Febo del Oriente
y Gazul furioso parte

del Albaizin de Granada;
y no furioso de balde,
pues con ajenas mentiras
escurecen sus verdades;
en un caballo morcillo,
a quien mandó que adrizasen
de monte, porque en los montes
piensa reparar sus males.
No sale como otras veces
galán, porque fiero sale,
sin gallardete en la lanza,
sin plumas en el turbante,
sin guarnecer la marlota,
y el capellar semejante;
sin lazo los borceguies,
sin dorar los acicates.
Va tan colérico el mozo,
que por los ojos le salen
vivas centellas de fuego,
entre lágrimas de sangre;
de Zaida se va quejando
y de Zulema el alcaide,
de sus parientes y amigos,
de todos cuantos le valen
y le ayudan con las lenguas,
y quizá porque no saben
que para cortarlas todas
trae afilado su alfanje.
A voces iba diciendo,
tan bravo como arrogante:
ya se acabó mi paciencia,
ya no hay paciencia que baste,
guárdense los que me ofenden,
y dígoles que se guarden,
porque a mas de ser quien soy,
no hay ofendido cobarde.
Bien sabes, morillo triste,
como te igualo en linaje,
y que en valor de personas
hay muy pocos que me igualen.
Bien conoces lo que valgo,
y sabes que sé vengarme,
y que me ofendes también,
y que he de matarte sabes.
No pareces a mis ojos,
imagino que lo haces
porque con mirarte solo
fuera posible acabarte;
pero advierte, moro triste,
que es imposible escaparte,
que ya te busca Gazul,
huye lejos, guarte, guarte;
huye con tiempo si puedes,
y mira no acuerdes tarde,
y advierte que huyan también
tus consejeros infames,
que pues me ofendieron todos,
haré porque no se alaben
que mi mengua con sus vidas
a un mismo tiempo se acaben.
Que si el fuego de mi pecho
se lleva volando el aire,
ha de ser segunda Troya
Granada y sus arrabales.
|Ay, Zaida, infame enemiga!
mejor dijera mudable,
mas pues me infama tu gusto
bien puedo llamarte infame.
¿Qué te ha movido, cruel,
a quererme y adorarme
para olvidarme tan presto,
afrentarte y afrentarme?
No siento el ver que me dejas,
pues me honras con dejarme,
mas que falsa te perjures
y fementido me llames.
Esto el alma me lastima
y en mis entrañas esparce
un rejalgar, un veneno,
compuesto de mis pesares.
— Esto dijo, y un suspiro
acabó sus libertades;
y en un campo del camino
muy poco espacio distante,
ligero se apea y sienta
entre verdes arrayanes,
porque descanse el caballo
y pensamientos le cansen. 

Sabiduria.

Los labios de la sabiduría permanecen cerrados, excepto para el oído capaz de comprender

– Contra hidalguía en verso -dijo el Diablillo- no hay olvido ni cancillería que baste, ni hay más que desear en el mundo que ser hidalgo en consonantes. (Luis Vélez de Guevara – 1641)

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