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Mostrando entradas de marzo, 2012

Diego de Silva y Mendoza, Conde de Salinas y Ribadeo.

Diego de Silva y Mendoza, conocido como Conde de Salinas y Ribadeo, duque III de Francavilla y primer marqués de Alenquer (Madrid, 1564–1630), fue un poeta y político español del Siglo de Oro.
Hijo de Ruy Gómez de Silva y de Ana de Mendoza de la Cerda, príncipes de Éboli, fue su segundo hijo varón. Su madre le favoreció frente al primogénito Rodrigo, intentando casarle con la rica heredera Luisa de Cárdenas, pero la unión se anuló a causa del tremendo carácter de esta mujer; su madre procuró asimismo que heredara de su abuelo el ducado italiano de Francavilla. Sin embargo, se conoce a Diego más como conde consorte de Salinas al casarse con Ana Sarmiento Villandrando de Ulloa en 1591. Tras morir su mujer hacia 1595, volvió a casarse en 1599 con su cuñada Marina Sarmiento, muerta también en 1600. El hijo de ambos, Rodrigo Sarmiento Villandrando de Silva, sería el octavo conde de Salinas y futuro duque de Híjar, el que se sublevó en Aragón contra Felipe IV.
Diego sostuvo pleitos contra …

Amor, amar, amante.

Amor, amar, amante, tres formas de un mismo corazón, tres personas de una misma divinidad. Amor sentimiento de afecto, inclinación y entrega a alguien o algo, sentimiento que nace de la gratuidad, que no recuerda el pasado, ni exige futuro, tan solo vive en un eterno y fugar presente que se extiende hasta la inmensidad del horizonte. Estela de mar que guía el camino de la existencia, efluvio que emana de los poros de la piel dando un significado a lo que no tiene significado. Ni se compra, ni se vende, ni se ofrece, ni se pierde. Donde se siembra suelen crecer las más hermosas flores, las más bellas ilusiones, las más puras oraciones. Generador de vida. Amar, tener amor a algo o alguien. Sinónimo de entregar, regalar, compartir, sonreír y antónimo de querer, exigir, pedir. No pide, da; no sueña, es sueño; no da la felicidad, es felicidad. Conjugación verbal que se alimenta del amor, su única fuente y sustento. Se puede amar la naturaleza, la ciencia, las personas, pero en definitiva am…
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Da bienes Fortuna que no están escritos: Cuando pitos, flautas; cuando flautas, pitos ¡Cuán diversas sendas se suelen seguir en el repartir honras y haciendas! A unos da encomiendas, a otros sambenitos. Cuando pitos, flautas; cuando flautas, pitos. A veces despoja de choza y apero al mayor cabrero; y a quien se le antoja la cabra más coja pare dos cabritos. Cuando pitos, flautas; cuando flautas, pitos. Porque en una aldea un pobre mancebo hurtó sólo un huevo, al sol bambolea, y otro se pasea con cien mil delitos. Cuando pitos, flautas; cuando flautas pitos. Luis de Góngora y Argote  (1581)




Cuando los elefantes sueñan con la música.

La Cuaresma es el momento ideal para confesar los pecados por lo que no puedo dejar pasar la ocasión de reconocer que, entre mis muchas faltas, debilidades y dependencias, se encuentra la de ser adicto a un programa de radio, que se emite de lunes a viernes, a las tres de la tarde, en Radio Nacional de España, Radio 3. Advierto que es peligroso para los diabéticos, pues hay tanta poesía en torno al dial que puede provocar altos grados de bienestar. Para algunos puede ser un suplicio soportar treinta kilómetros de autovía en obras, con la velocidad limitada a ochenta, sin embargo, poco después de las tres montó en mi cabalgadura, léase coche, para disfrutar de su agradable compañía, dejarme arrastrar por un mundo diferente, quizás más real que el de un trabajo poco atrayente. Soy pecador, con agravante y alevosía, pues no me arrepiento de mi pecado y además soy reincidente desde hace más de dos años. Bendito pecado que libera el alma con mágica sensación. En ocasiones, cuando me siento …

"Sale el sol" del musical LOS MISERABLES

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Letra del tema “SALE EL SOL” del musical LOS MISERABLES. Está copiada de oído y el final no lo tengo muy claro pero, aún con ese fallo, resulta impresionante. Debajo cuelgo el youtube correspondiente a la canción.

“Sale el sol Hay un destino escrito para mí Es un calvario que no tiene fin No puede haber peor prisión Van tras de mí, no habrá perdón Sale el sol
Otro día  sin tu amor Será la muerte separarnos Es inmenso mi dolor Pasar la vida sin amarnos
Otro día que se va
Nos veremos otra vez
Otro día sin su aliento
Eres todo para mí
Pero nunca lo sabrá
Desde el día en que te vi
Yo no existo para él
Otra vez un día más
Debo irme con mi amor
En las libres barricadas
Cada día somos más
Ya no se  que debo hacer
Ven y lucha junto a mí
Sale el sol
Veo clara la revuelta Pero muerta nacerá. Con la sangre de esos chicos Regaremos la región
Sale el sol
Es fenomenal Es un apagón Hoy se va a gastar Muy poca munición Tira por aquí Dale por allá Un millón de ratas Pero tanto da

Sal y muestra tu b…
Hijos que me heredáis: la calavera pudre, y no bebe el muerto en el olvido; del sepulcro no come y es comido: tumba, no aparador, es quien lo espera.
La que apenas ternísima ternera la leche en roja sangre ha convertido, no por ofrenda, por almuerzo os pido, y el responso, después, de hambre muera.
Dadme aquí los olores cuando huelo; y mientras algo soy, goce de todo: venga el pellejo cuando sorbo y cuelo.
A engullirme mis honras me acomodo, que dar el vino al polvo no es consuelo, y piensan que hacen bien, y hacen lodo.
D. Francisco de Quevedo y Villegas.

Andrés Fernández de Andrada (1575-1658)

Andrés Fernández de Andrada, nacido en Sevilla en 1575 y muerto en Méjico en 1648, fue un capitán del ejército español que se movió en el ambiente poético sevillano, donde fue admirado, y que murió en Nueva España, en la más absoluta pobreza e ignorado por todos. Se le conoce fundamentalmente como autor de una obra que figura en todas las antologías de poesía clásica española por su perfección. Se trata de la “Epístola moral a Fabio”, pieza cumbre de la epístola horaciana en España. Sus fuentes literarias vienen del Antiguo Testamento, Séneca y Horacio y representa el espíritu de tradición senequista y de ascetismo cristiano en España, invitando a la resignación de una vida en aurea mediocritas o "dorada medianía" y reflexionando sobre la brevedad de la vida y la condición humana. Pasó de ser un poeta ignorado en su época a ocupar un lugar dentro de las figuras más importantes de nuestra literatura, al reconocérsele la autoría del poema de la Epístola Moral a Fabio…

A Valencia.

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Hoy, por cuestiones que no vienen al caso, he pasado un par de veces delante de las puertas de Serrano y, en lo alto de sus almenas, la bandera de Valencia se mecía bajo el influjo de una suave brisa. Aún con el riesgo de parecer ingenuo, iluso, o tal vez tonto, he inclinado la frente, en ambas ocasiones, como señal de respeto a esta ciudad donde se entremezclan pasado y futuro, ilusión y esperanza, vitalidad y alegría. Como preludiando la primavera, las fallas ocupan sus posiciones en calzadas y plazas, en avenidas y calles, en sueños de poetas y críticas satíricas. Los viejos muros de la ciudad abren sus puertas a sueños de color, a versos robados al viento, a palomas que alzan el vuelo asustadas por el ruido de la pólvora, a músicas de moros y cristianos, de pasodobles y pasacalles, y la Virgen de los Desamparados, patrona de la ciudad, se engalana con rosas, claveles y jazmines que ofrendan bellas mujeres mediterráneas. Pronto una avalancha humana inundará la ciudad ahogando penas…

San Juan de la Cruz (Llama de amor viva)

Llama de amor viva

¡Oh llama de amor viva,
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro!
Pues ya no eres esquiva,
acaba ya, si quieres;
¡rompe la tela de este dulce encuentro!

¡Oh cauterio suave!
¡Oh regalada llaga!
¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado,
que a vida eterna sabe,
y toda deuda paga!
Matando. Muerte en vida la has trocado.

¡Oh lámparas de fuego,
en cuyos resplandores
las profundas cavernas del sentido,
que estaba oscuro y ciego,
con extraños primores
calor y luz dan junto a su Querido!

¡Cuán manso y amoroso
recuerdas en mi seno,
donde secretamente solo moras
y en tu aspirar sabroso,
de bien y gloria lleno,
cuán delicadamente me enamoras!

Rodrigo Caro

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RODRIGO CARO (1573-1647)

Rodrigo Caro (Utrera, 1573 - Sevilla, 10 de agosto de 1647), poeta, historiador, abogado y sacerdote católico. Estudió cánones en la Universidad de Osuna, donde se matriculó en 1590, y desde 1594 en la de Sevilla, donde se graduó en 1596, después de que, a la muerte de su padre, fuera recogido por su tío Juan Díaz Caro, que vivía en Sevilla. Fue abogado eclesiástico entre 1596 y 1620, y no le faltó trabajo, pues atendió en ese periodo siete pleitos al año. Mantuvo a su madre y a ocho hermanos y todavía no recibía la protección de quien habría de ser su mecenas, el duque de Alcalá. Fue ordenado sacerdote a lo más tardar en 1598 y recibió un beneficio eclesiástico en la parroquia de Santa María de Utrera. Consiguió ser nombrado abogado del concejo municipal de su villa y en 1619 empezó a trabajar como censor de libros. Fue visitador general de la archidiócesis (una especie de inspector de iglesias) y en junio de 1627 se trasladó a Sevilla, donde se desempeñó ademá…

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