Gesta de la tierra sentida
No es patria la tierra que pisan los pasos,
ni polvo que el
viento levanta al pasar;
es llama secreta que arde en los
brazos
de quien la ha aprendido callando a amar.
No es mapa trazado con fría frontera,
ni nombre grabado en
mármol o ley;
es surco encendido en la frente obrera,
es
pulso de pueblo que late de fe.
Es sudor que fecunda la arcilla dormida,
es sangre que guarda
la antigua razón,
es memoria viva que alumbra la herida
y
eleva la historia a sagrada misión.
No es suelo que se pisa —es suelo que siente—,
templo
invisible del alma valiente.

No hay comentarios:
Publicar un comentario