Sobre conjugaciones verbales.



Hay verbos que entrañan especial dificultad entre los españoles y que son dignos de análisis. Veamos algunos casos según su conjugación.

Verbo acabado en –ar: 
Ejemplo: perdonar.
Se usa a regañadientes, por obligación y cuando no queda más remedio.

Yo perdono
Tú perdonas
Él/ella perdona
Nosotros/nosotras perdonamos
Vosotros/vosotras perdonáis
Ellos/ellas perdonan

Verbo acabado en –er.
Ejemplo: reponer.
Solo usado por los trabajadores y cuya comprensión desapareció hace décadas entre las clases altas.

Yo repongo
Tú repones
Él/ella repone
Nosotros/nosotras reponemos
Vosotros/vosotras reponéis
Ellos/ellas reponen.

Verbo acabado en –ir:
Ejemplo: dimitir.
Conjugación censurada que pronto desaparecerá del diccionario por ser ofensiva para los oídos de la casta política.

Yo dimito.
Tú dimites
Él/ella dimite
Nosotros/nosotras dimitimos.
Vosotros/vosotras dimitís.
Ellos/ellas dimiten.


Resulta interesante observar la importancia de los tiempos verbales  en la relación hablante/oyente. Si el tiemplo empleado es pretérito, su uso supone la reafirmación  moral, orgullo e incluso vanidad para el hablante, en cambio, si se utiliza en futuro, la duda y la sospecha de falsedad ensombrecen la credibilidad del oyente.




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Ya tenemos portada para este libro andariego que recorre media España, por tierra, mar y cielo.

– Contra hidalguía en verso -dijo el Diablillo- no hay olvido ni cancillería que baste, ni hay más que desear en el mundo que ser hidalgo en consonantes. (Luis Vélez de Guevara – 1641)

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