En mi pequeñez
y en mi pobreza, mis manos guardan la promesa de un verso roto sobre la mesa
que grita en la noche, harto de tanta pereza, de tanta indolencia, de tanta
carencia de sonetos lejanos y almas blancas. Poco ofrezco, poco tengo, poco
sueño, mas el sueño de una estrella vale más que el firmamento de palabras
extraviadas en legajos ilegibles y olvidados. Renovada locura, de pluma
ardiente sobre mente febril, sedienta de oír tu voz derramada sobre el folio
primaveral de un libro por comenzar.
Poema del día: "La Patria", de María Mercedes Carranza (Colombia, 1945-2003)
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Esta casa de espesas paredes coloniales
y un patio de azaleas muy decimonónico
hace varios siglos que se viene abajo.
Como si nada las personas van y vienen...
Hace 2 horas
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