¿Por
qué el mundo levanta su estandarte
bajo la vana gloria de su
alarde,
si su dicha, tan frágil y ligera,
pasa cual sombra
breve y pasajera?
¿Dónde están los poderosos que vivieron?
¿Dónde están
los tesoros que reunieron?
La muerte, silenciosa y
verdadera,
todo lo borra cuando al fin llega la hora.
¿Dónde quedaron triunfos y victorias,
los amores, los
sueños, las memorias?
Todo cae como polvo en el camino,
todo
vuelve al silencio del destino.
¡Qué efímera es la fiesta de la gloria!
Hoy resplandece
altiva en la memoria,
mañana el tiempo apaga su fulgor
como
se extingue al alba una ilusión.
Porque la gloria que en lo alto habita
ni el tiempo ni la
muerte la marchitan;
quien pone el corazón en esa altura
halla
en Dios su eterna ventura.








