V
UNA NOTA SOBRE LA EMIGRACION
1. La necesidad de un espíritu nuevo.
Antes
de terminar estas notas con algunas palabras acerca del aspecto colonial de la
distribución democrática, será conveniente dar testimonio de las sugerencias
recientes de un hombre tan distinguido como el señor John Galsworthy. Galsworthy
es un señor por quien siento el respeto más profundo; porque un ser humano
que trata realmente de ser justo es algo muy semejante a un monstruo, y un
milagro en la larga historia de esta alegre raza nuestra. A veces, sí, me exaspera
un poco que me excusen tan persistentemente. Pocas cosas imagino tan
fastidiosas, para un cristiano libre de nacimiento y bien constituido, como la
idea de que si él decidiera esperar al señor Galsworthy tras un muro, derribarlo
de un ladrillazo, saltarle encima con pesadas botas y una serie de cosas más,
el señor Galsworthy
todavía diría débil y entrecortadamente que la culpa era solamente
