I
ALGUNAS IDEAS GENERALES
4. Sobre un sentido de la proporción.
Los
que estudiamos los periódicos y los discursos parlamentarios con la debida
atención ya debemos tener una idea bastante precisa de la naturaleza del mal
del socialismo.
Es
un sueño utópico imposible de realizar y también un peligro positivo y
abrumador que nos amenaza a cada momento. Es una cosa que está tan distante
como el extremo del mundo y tan próxima como el extremo de la calle. Todo esto
está bastante claro, pero el aspecto de él que en este momento me interesa es
el utópico. Una persona que acostumbraba escribir en el Daily Mail le dedicó
cierta atención; y representaba este ideal social, o en realidad casi cualquier
ideal social, como una especie de paraíso de haraganes. Insinuaba que los
«débiles» deseaban que se los protegiera contra la violencia y tensión de
nuestro fuerte individualismo, y que por eso clamaban por ese Gobierno paternal
o legislación de abuelos. Y fue mientras leía sus observaciones cuando, con un
placer profundo y duradero, se me presentó la imagen del individualista, del
tipo de hombre que probablemente escribe esas observaciones y ciertamente las
lee.
El
lector, después de doblar el Daily Mail, se levanta de su mesa de desayuno
intensamente
