Me gusta Halloween en su carácter lúdico, carnavalesco, propio de niños y adolescentes. Por un lado me parece maravilloso enfrentar la
muerte con aire desinhibido, alegre, sin embargo preocupa que esos
seres pequeñitos sean incapaces, al madurar, de comprender su
verdadero significado y profundidad. Resulta divertido y disfruto
viendo como adultos inmaduros se disfrazan de vampiros, zombis u
otros seres cinematográficos cuando en realidad deberían
identificarse más con los personajes de Platero, Porky o Donald. Si
mi memoria no me falla creo que era Larra quien decía que
en
Carnavales cada cual se quita el disfraz de lo cotidiano y recupera
esa imagen profunda que durante el año permanece escondida. Algo
similar ocurre en estas fechas cuando cada individuo suelta al
demonio que lleva dentro intentando identificarse con él.
Respeto,
ya que no es tan diferente a nuestras raíces, el origen de la fiesta
cristiana y pagana. La palabra “Halloween”
proviene de una variación escocesa de la expresión inglesa “All
Hallows Even” (también usada "All Hallows' Eve") que
significa “víspera de todos los Santos” y que en ambas creencias
pretende recordar a todas las personas santas (incluidas las
desconocidas) y a nuestros difuntos.
La
actual versión ha adquirido una progresiva popularidad gracias al
enorme despliegue comercial y la publicidad engendrada en el cine
estadounidense. La
conmemoración, en su
