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Conjugaciones verbales 2


Hoy seguiremos nuestras conjugaciones verbales pasando a revisar algunos términos de la primera conjugación, por cierto bastante en desuso para políticos y economistas, aunque, quizás por desconocimiento del potencial que germina en su interior, también para la mayoría del pueblo.
Por ejemplo tenemos el verbo “regenerar”.
Por su estructura semántica podemos entender volver a generar, producir algo que quizás en su inicio parecía correcto pero ya no es de interés o tal vez ha salido defectuoso. En pocas palabras, volver a hacer una cosa que ha salido mal.
Sin embargo, atendiendo al significado oficial de la Real Academia Española tenemos diferentes acepciones:
Dar nuevo ser a algo que degeneró, restablecerlo o mejorarlo. Comprendo ahora que este no es el caso que pueda aplicarse en nuestro marco coyuntural, pues a estas alturas se encuentra el verbo en proceso de extinción. A pocos les interesa recuperar aquel espíritu moral y ético que podía plantear una sociedad nueva. Pasa por mi cabeza  “El espíritu de las Leyes” de Montesquieu que defendía eso de la independencia de los tres poderes (legislativo, ejecutivo y judicial) para que su ejercicio no entorpeciese el buen funcionamiento de una nación.
Otro criterio a seguir es hacer que alguien abandone una conducta o unos hábitos reprobables para llevar una vida moral y físicamente ordenada (¿?) Este suena a idioma interplanetario, desconocido para la mayoría de los españoles más empeñados en lamentarse como plañideras en bares y otros lugares, antes que decir que esto está bien o mal en el momento y lugar adecuados.
Para finalizar la RAE concede un significado más radical con riesgo a ser prohibido o limitado su uso a un aspecto tecnológico. Según esta última acepción consistiría en someter las materias desechadas a determinados tratamientos para su reutilización. Dudo que, al paso que llevamos y si alguien no pone remedio, puedan ser reutilizable algunas instituciones como el Senado, apalancado en viejos condicionamientos territoriales que olvidan la primacía de la persona sobre la regionalidad, credo, sexo o estatus social. Ni que decir tiene el tema en el punto espinoso de las autonomías, cáncer social, pozo sin fondo del derroche continuado, agujero negro de legisladores preocupados en diferenciarse de los demás en vez de buscar un bien superior y común a todo ser humano.

Presente
Yo regenero
Tú regeneras
Él/Ella regenera
Nosotros regeneramos
Vosotros regeneráis
Ellos/ellas regeneran

Sobre conjugaciones verbales.



Hay verbos que entrañan especial dificultad entre los españoles y que son dignos de análisis. Veamos algunos casos según su conjugación.

Verbo acabado en –ar: 
Ejemplo: perdonar.
Se usa a regañadientes, por obligación y cuando no queda más remedio.

Yo perdono
Tú perdonas
Él/ella perdona
Nosotros/nosotras perdonamos
Vosotros/vosotras perdonáis
Ellos/ellas perdonan

Verbo acabado en –er.
Ejemplo: reponer.
Solo usado por los trabajadores y cuya comprensión desapareció hace décadas entre las clases altas.

Yo repongo
Tú repones
Él/ella repone
Nosotros/nosotras reponemos
Vosotros/vosotras reponéis
Ellos/ellas reponen.

Verbo acabado en –ir:
Ejemplo: dimitir.
Conjugación censurada que pronto desaparecerá del diccionario por ser ofensiva para los oídos de la casta política.

Yo dimito.
Tú dimites
Él/ella dimite
Nosotros/nosotras dimitimos.
Vosotros/vosotras dimitís.
Ellos/ellas dimiten.


Resulta interesante observar la importancia de los tiempos verbales  en la relación hablante/oyente. Si el tiemplo empleado es pretérito, su uso supone la reafirmación  moral, orgullo e incluso vanidad para el hablante, en cambio, si se utiliza en futuro, la duda y la sospecha de falsedad ensombrecen la credibilidad del oyente.




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