III
ALGUNOS ASPECTOS DE LA TIERRA.
1. La simple verdad.
Todos
nosotros, o al menos todos los de mi generación, hemos oído en nuestra juventud
una anécdota de George Stephenson, inventor de la locomotora. Se decía que un pobre
campesino había presentado la objeción de que sería muy molesto que una vaca se
perdiera en las vías del ferrocarril, a lo cual respondió el inventor: «Sería
muy molesto para la vaca». Es muy característico de su época y escuela eso de
que nunca se le ocurriera a nadie que sería más bien molesto para el campesino
dueño de la vaca.
Mucho
antes de haber conocido esa anécdota, con todo, es probable que hubiéramos oído
otra más emocionante llamada “Jack and the Beanstalk”. Esa historia comienza
con estas palabras extrañas: «Había una vez una pobre mujer que tenía una
vaca». En la Inglaterra moderna sería extravagante paradoja imaginar que una
pobre mujer pudiera tener una vaca; pero en épocas más incultas y
supersticiosas las cosas parecen haber sido diferentes. De cualquier modo, es evidente
que no habría tenido la vaca por mucho tiempo en el ambiente simpático de Stephenson
y su locomotora. El tren siguió adelante, la vaca fue muerta a su debido
tiempo, y el estado de ánimo de la vieja se llamó depresión de la agricultura.
