En mi pequeñez
y en mi pobreza, mis manos guardan la promesa de un verso roto sobre la mesa
que grita en la noche, harto de tanta pereza, de tanta indolencia, de tanta
carencia de sonetos lejanos y almas blancas. Poco ofrezco, poco tengo, poco
sueño, mas el sueño de una estrella vale más que el firmamento de palabras
extraviadas en legajos ilegibles y olvidados. Renovada locura, de pluma
ardiente sobre mente febril, sedienta de oír tu voz derramada sobre el folio
primaveral de un libro por comenzar.
Poema del día: "Cómo decir adiós", de Lou Fu (Taiwán, siglo XX)
-
Habiendo venido de Yan Shang al otro lado del mar
Tú también te vas sin decir adiós
Dentro de estos siete días interpretando lo que pasa con la vida y la m...
Hace 5 horas
No hay comentarios:
Publicar un comentario