En mi pequeñez
y en mi pobreza, mis manos guardan la promesa de un verso roto sobre la mesa
que grita en la noche, harto de tanta pereza, de tanta indolencia, de tanta
carencia de sonetos lejanos y almas blancas. Poco ofrezco, poco tengo, poco
sueño, mas el sueño de una estrella vale más que el firmamento de palabras
extraviadas en legajos ilegibles y olvidados. Renovada locura, de pluma
ardiente sobre mente febril, sedienta de oír tu voz derramada sobre el folio
primaveral de un libro por comenzar.
PAISAJES CAMBIADOS: DEL TRENET AL TRANVÍA
-
*Automotor serie cincuenta.- 1983.- Esteban Gonzalo*
*En enero de 1983 un automotor eléctrico de la serie cincuenta, construido
en la valenciana Macosa...
Hace 1 hora
No hay comentarios:
Publicar un comentario