Sol de
estío que amenaza,
fuego en el aire encendido,
y el
asfalto, dolorido,
bajo su rigor se abrasa.
Mas cuando el
calor traspasa
y todo parece ardor,
una palabra de
amor,
serena como una umbría,
trae sombra al mediodía
y brisa al corazón.
Sol de
estío que amenaza,
fuego en el aire encendido,
y el
asfalto, dolorido,
bajo su rigor se abrasa.
Mas cuando el
calor traspasa
y todo parece ardor,
una palabra de
amor,
serena como una umbría,
trae sombra al mediodía
y brisa al corazón.
A Ti te busco, Señor mío, noche y día, sin descanso; en la tristeza y en la alegría, en la esperanza y el quebranto. A Ti te busco, Dio...
– Contra hidalguía en verso -dijo el Diablillo- no hay olvido ni cancillería que baste, ni hay más que desear en el mundo que ser hidalgo en consonantes. (Luis Vélez de Guevara – 1641)