Vacaciones



(escrito el 27/07/12)

Primer día de vacaciones y mi rostro relucía una sonrisa de oreja a oreja que ningún gobernante de turno podría robar. Desconozco qué encontraré a mi retorno, ignoro si el sueldo se verá nuevamente mermado, me importa un comino las maldades que pasen por algunas mentes enfermizas, pero mi corazón, de español hasta la médula, carece de sentimientos negativos ante las eventualidades estivales. Eran las tres de la tarde y siendo uno de los pocos iberos capaces de gritar que estoy de vacaciones, me lancé a la carretera buscando el carro de Manolo Escobar. Me sentía como un españolito de los sesenta en su seiscientos, o tal vez debiera decir próximo a los cincuenta (doble juego de palabras para quien quiera rebanarse el cerebro).

Como decía cierto rey gabacho que París bien vale una misa, se me ha ocurrido la fugaz idea de empezar mis días de asueto con una eucaristía que mis penas también merecen. No pienses en mi religiosidad como signo de santidad, nada más lejos de la realidad, pues mis pecados de pensamiento, palabra, acción y omisión son tan numerosos como las estrellas del cielo, mas en mis entrañas resonaba el eco de la dualidad cervantina, prefacio de las Españas machadianas, devoto de Frascuelo y de María. Somos como somos los españoles, queramos o no queramos aceptarlo, caínitas por naturaleza, quijotescos en nuestros espíritus.

Shema, shema Israel Adonai ejad, inició el cántico de entrada. Escucha pueblo al Señor tu Dios, que siempre está a tu lado, en lo bueno y en lo malo, durante el día y en la noche, en la tristeza y en la alegría. Confieso que soy pecador y mi alma examinaba los pecados pasados y los que tienen que venir, mas qué importan pasado y futuro si solo vivimos el presente.

En la homilía el sacerdote cedió terreno a una misionera que nos hablaba, desde su perspectiva, de pastores y de ovejas, de pequeñas crías que, bajo la polvareda, no pierden a sus madres, de campos sembrados, de palabras fecundas y fructíferas, de palabras que son escuchadas y no entendidas, de palabras sembradas y ahogadas por el griterío de los demás, de sueños que vuelan y son olvidados. Terminó la celebración con el hermoso Magnificat: “Él hizo proezas con su brazo: dispersó a los soberbios de corazón, derribó del trono a los poderosos y enalteció a los humildes, a los hambrientos los colmó de bienes y a los ricos los despidió vacíos”. Hermosa oración para quien quiera entender y para quien quiera hacer algo por esta España nuestra de cada día que se nos va al carajo.

Magnificat anima mea Dominum.


Nota: CERRADO POR VACACIONES. REGRESO EN SEPTIEMBRE.









Sobre conjugaciones verbales.



Hay verbos que entrañan especial dificultad entre los españoles y que son dignos de análisis. Veamos algunos casos según su conjugación.

Verbo acabado en –ar: 
Ejemplo: perdonar.
Se usa a regañadientes, por obligación y cuando no queda más remedio.

Yo perdono
Tú perdonas
Él/ella perdona
Nosotros/nosotras perdonamos
Vosotros/vosotras perdonáis
Ellos/ellas perdonan

Verbo acabado en –er.
Ejemplo: reponer.
Solo usado por los trabajadores y cuya comprensión desapareció hace décadas entre las clases altas.

Yo repongo
Tú repones
Él/ella repone
Nosotros/nosotras reponemos
Vosotros/vosotras reponéis
Ellos/ellas reponen.

Verbo acabado en –ir:
Ejemplo: dimitir.
Conjugación censurada que pronto desaparecerá del diccionario por ser ofensiva para los oídos de la casta política.

Yo dimito.
Tú dimites
Él/ella dimite
Nosotros/nosotras dimitimos.
Vosotros/vosotras dimitís.
Ellos/ellas dimiten.


Resulta interesante observar la importancia de los tiempos verbales  en la relación hablante/oyente. Si el tiemplo empleado es pretérito, su uso supone la reafirmación  moral, orgullo e incluso vanidad para el hablante, en cambio, si se utiliza en futuro, la duda y la sospecha de falsedad ensombrecen la credibilidad del oyente.




Regresaron los héroes o Quo Vadis Sienkiewicz


         Regresaron los héroes con la victoria aplastante sobre el enemigo y la noticia corrió veloz como la pólvora. La gente se lanzó a las calles para homenajear a los recién llegados con palmas, incienso, coronas de laurel y pétalos de rosas perfumadas. El coliseo encendió las luces para que el recibimiento alumbrase su paso por las principales vías de acceso a Roma. El pueblo jubiloso pregonó el triunfo y la grandeza de su fuerza. Cantos bulliciosos envolvieron callejones, plazas y parques que corearon himnos y banderas.

Nadie descubrió aquella muchacha, de apenas diecisiete años, que se dirigía a una clínica abortiva tras ser violada por un reincidente del penal de Chihuahua. El clamor  impidió escuchar los gritos de socorro de una mujer que estaba siendo asesinada por su compañero sentimental en un arrebato de furia. En la oscuridad de la noche pasó desapercibido un adelantamiento indebido producto tal vez de los vapores etílicos o el destino de una vida breve. El griterío ocultó la angustia de la sobredosis en un urinario público.
El pueblo gozaba con la llegada de los triunfadores. La alegría se transmitiría hasta meretrices que correrían veloces hacia los lupanares para hacer horas extraordinarias, bien remuneradas, sin control de ningún intermediario. Los mendigos gozarían de su bienaventuranza entre los residuos de los contenedores donde aparecerían jugosas hamburguesas, restos de sándwiches, o, en el mejor de los casos, tal vez alguna botella medio llena de licor.
Mas los ciudadanos de la Villa Eterna recibieron a sus muchachos como jamás héroe alguno fue recibido. Tres batallas consecutivas, tres retos ganados, tres sueños cumplidos como los deseos del genio de una vieja lámpara oriental, medio oxidada, medio podrida. El mundo civilizado se puso a los pies de genios imbatibles.
La embriaguez del triunfo pronto amodorró las penas, las hipotecas impagadas, la pérdida de ahorros bancarios, los desprecios raciales, la fuga de capitales, los embargos que se aproximaban de forma irremediable, los jóvenes que marchaban al extranjero para ganar el pan con el sudor de su frente. La amnesia colectiva apareció en el furor de la batalla universal que liberaba el sentir de la masa.
Tal vez un nuevo Marco Vinicio, como en la obra de Sienkiewicz,  descubriría los pies de barro sobre los que se cimentaba la efímera estabilidad del imperio. En la corte Nerón recitaba estrofas ígneas en una corrupta bacanal romana para culpar a los nuevos cristianos, disidentes, soñadores o patriotas críticos, por su desconfianza al establishment. Cualquier crítica deberá ser juzgada con severidad como delito de alta traición o colaboración con el enemigo.
La victoria se cumplió y el pueblo lo celebró bajo el beneplácito de sus gobernantes. 

"Peter Fechter y Nino Bravo". Dos hombres y un destino o una imaginación excesiva.


El 17 de agosto de 1962, Peter Fechter, un obrero de la construcción alemán, de 18 años, tuvo el dudoso honor de ser la primera víctima del muro de Berlín.
                No había transcurrido un año desde la construcción del muro, cuando Fechter, junto con su amigo Helmut Kulbeik, intentó escapar de la República Democrática Alemana. Primero se escondieron en un taller de carpintería, cerca del muro, para observar desde allí el movimiento de los guardias y poder saltar la ventana en el momento apropiado dirigiéndose a través del llamado corredor de la muerte (una franja de tierra entre el muro principal y un muro paralelo que se había empezado a construir). Desde allí saltarían por una pared cercana a Checkpoint Charlie, en el distrito de Kreuzberg en Berlín occidental.
                Sin embargo al intentar escalar el muro fueron descubiertos por los guardias quienes dispararon. Kulbeik logró atravesarlo, en cambio Fechter fue alcanzado en la pelvis. Cayó dentro del corredor de la muerte quedando a la vista de la gente situada en el lado occidental, entre la cual se incluían periodistas. A pesar de sus gritos, no recibió ayuda médica de ninguno de los dos lados y se desangró hasta morir, aproximadamente una hora más tarde.
                Desde el lado occidental no se permitió a los transeúntes ayudarlo debido al tenso ambiente entre los dos lados del muro y al hecho de que habría supuesto entrar en el lado oriental de Berlín. El jefe del pelotón de frontera de Alemania Oriental afirmó haber tenido miedo de intervenir, dado que se presumía que tres días antes, en otro incidente, un soldado de la RDA había muerto por un disparo de un policía occidental. Sin embargo, desde el lado oriental no tuvieron ningún problema en recoger el cuerpo una hora después de haber realizado el disparo mortal. Hay quien afirma que le dejaron morir como escarmiento y ejemplo ante quienes osaran volver a intentarlo.
                Lo cierto son los hechos y el principal es que nadie ayudó al joven Peter. Alguien disparó, entendiendo que cumplía con su dudoso deber, y algún hijo de mala madre dio la orden oportuna. En todos los bandos hay justicieros vengativos de su mediocre dignidad. La vida humana está por encima de cualquier bando e ideología, la dignidad de las personas, su integridad, son valores que deberían ser respetados y que algunos insisten en machacar, ya sea a la fuerza o con engaños sutiles. Son esa clase de seres que desprecian la libertad de los demás.
                Diez años después, el valenciano Luis Manuel Ferri, más conocido como Nino Bravo, edita el LP “Mi Tierra” (Polydor, 1972) donde se incluye “Libre”, la canción dedicada a Peter Fechter. Un tema con aires de himno, obra de Pablo Herrero y José Luis Armenteros que, andando el tiempo, iba a convertirse en una de las más conocidas y valoradas canciones de la música española. Esta canción, que se convertirá en la más emblemática, llegó a estar prohibida en algunos países sudamericanos.
                La mañana del lunes 16 de abril de 1973, no había transcurrido un año desde el éxito de la canción, Nino Bravo, acompañado por su guitarrista y amigo José Juesas Francés y del Dúo Humo, partieron temprano de Valencia hacia Madrid. En una curva del término municipal de Villarrubio, el BMW conducido por Nino se salió de la carretera y dio varias vueltas de campana. Cuando es trasladado en ambulancia al Centro Sanitario Francisco Franco de Madrid (actual Hospital Universitario Gregorio Marañón) fallece ingresando ya cadáver.
Las causas de la muerte nunca se han revelado oficialmente, todo apunta a posible neumotórax y a diversos politraumatismos sufridos en la zona abdominal, a pesar de que el coche disponía de los cinturones de seguridad delanteros.
Con el tiempo se levantaron monumentos a nuestros protagonistas. En 1990, se construyó el Monumento a Peter Fechter (Zimmerstraße), en el lugar donde cayó del lado este y, en ese sentido, Nino ha tenido más suerte, tenemos busto en la calle Lerida de Valencia, obra del escultor Alfonso Pérez Plaza, placa conmemorativa en la calle Visitación, también de Valencia, monolito en el Palau de la Música, calles propias (también en Aielo de Malferi) o cruz conmemorativa en Villarrubio, etc., etc., etc.
Casualidades de la vida en dos hombres diferentes, incómodos, que no murieron en el acto y con una causa común: la libertad., el resto lo dejo a tu imaginación. Como dice el film: “Dos hombres y un destino”


Tiene casi veinte años y ya está
cansado de soñar
pero tras la frontera está su hogar,
su mundo y su ciudad.

Piensa que la alambrada sólo es
un trozo de metal,
algo que nunca puede detener
sus ansias de volar.

Libre
como el sol cuando amanece
yo soy libre
como el mar.
Libre
como el ave que escapó de su prisión
y puede al fin volar.
Libre
como el viento que recoge
mi lamento y mi pesar,
camino sin cesar,
detrás de la verdad
y sabré lo que es al fin la libertad.

Con su amor por bandera se marchó
cantando una canción,
marchaba tan feliz que no escuchó
la voz que le llamó
y tendido en el suelo se quedó,
sonriendo y sin hablar,
sobre su pecho flores carmesí
brotaban sin cesar.

Libre
como el sol cuando amanece
yo soy libre
como el mar.
Libre
como el ave que escapó de su prisión
y puede al fin volar.
Libre
como el viento que recoge
mi lamento y mi pesar,
camino sin cesar,
detrás de la verdad
y sabré lo que es al fin la libertad.

Libre
como el sol cuando amanece
yo soy libre
como el mar.
Libre
como el ave que escapó de su prisión
y puede al fin volar.
Libre
como el viento que recoge
mi lamento y mi pesar,
camino sin cesar,
detrás de la verdad
y sabré lo que es al fin la libertad

Fuentes:

Canción Libre:


Poema a San Luys Bertran


Poema que sor Romera, monja de Zaydia (Valencia), dedica en el año 1608 a la beatificación de San Luys Bertran.


Teneys una fe tan biva
bendito Luys Bertran,
que os sirve de cordial
para escapar con la vida
contra el veneno que os dan.
Si os miro, y quiero alabaros,
se me agotan los sentidos;
y si voy por mil caminos,
será imposible alcançaros,
y se me quedan rendidos.
Grande fe tuvo Abrahan,
mas vos la teneys tan biva,
que os sirve de cordial
para escapar con la vida
contra el veneno que os dan.
Pone tanta admiración
essa fe tan encendida;
la muerte quedó vencida,
y puestos en confusión
los que os quitavan la vida,
y assombrado el gran Satán,
y mi lengua torpe indigna,
os diré Luys Bertran
que la fe os es medicina
contra el veneno que os dan.
Muchos tiene la Escriptura
que en la fe resplandecieron,
y otros santos que vencieron,
como vos la muerte dura
quando el veneno les dieron.
Soys un segundo San Juan
con aquesta fe tan biva,
que os sirve de cordial
para escapar con la vida
contra el veneno que os dan.
La bevida es tan cruel,
quanto la fe biva y pura,
que fue convertido en miel
aquel vaso de amargura,
quando aquella gente fiel
os atosigó, Bertran,
pero aquesta fe tan biva
os sirve de cordial
para escapar con la vida
contra el veneno que os dan.
Con un semblante sereno
alargasteys essa mano,
para de la del tirano
beveros aquel veneno,
y el médico soberano
aplicó la medicina,
ordenando el cordial
que fue aquesta fe tan biva,
que os sirve de cordial
para escapar con la vida
contra el veneno que os dan.
En un mar de fe profundo
os quisisteis abismar,
sacrosanto singular,
pareceys otro Raymundo
quando se arrojó en el mar.
La fe que tuvo fue tal,
qual la teneys tan biva,
que os sirve de cordial
para escapar con la vida
contra el veneno que os dan.
A mi padre San Benito
también provaron matarle,
allá un clérigo maldito,
procurando emponçoñarle
como a vos santo bendito.
Puso veneno en un pan,
y embióselo en comida
para quitarlle la vida,
como vos Luys Bertran
símbolo de la fe viva.







“Poeta de la guerra es el que sufre de veras en la ciudad o en el campo, no el que se desgañita en un refugio seguro y cree en la eficacia de su gemido y su llanto resguardado” Juan Ramón Jiménez.

Sexo versus amor


Me alegra comprobar que los avances científicos, en este caso neuronales, confirman ideas que, por pertenecer a la esfera de lo teórico, eran susceptibles de discusión. En este caso se trata de un estudio llevado a cabo por la canadiense Concordia University, publicado en el Journal of Sexual Medicine, que ha establecido las relaciones entre las áreas cerebrales implicadas en el amor y el deseo sexual.
La dicotomía sexo/amor, tiene múltiples interpretaciones. Condena y represión del acto sexual, elevación del acto sexual a la categoría del amor absoluto, negación del amor a simples atracciones eróticas, identificación unitaria amor/sexo, etc. Pero ¿qué sucede cuando la enfermedad, o la vejez, o cualquier otra circunstancia apartan el deseo sexual de la vida cotidiana? ¿No queda amor?
Según el autor del estudio, Jim Pfaus, hasta ahora, “nadie había reunido estos aspectos para observar los patrones de activación (neuronal) que ponen en marcha los dos” (deseo sexual y amor). Pfaus analizó los resultados de 20 estudios independientes en los que se había examinado la actividad cerebral de sujetos implicados en tareas como visionar imágenes eróticas o mirar fotos de sus seres queridos. Mediante la combinación de todos estos datos, los investigadores fueron capaces de formar un mapa completo de los efectos del amor y del deseo en el cerebro.
Descubrieron así que dos estructuras cerebrales en particular, la ínsula y el cuerpo estriado, son las responsables del proceso que lleva del deseo sexual al amor. La ínsula es una parte de la corteza cerebral plegada profundamente en el interior de los lóbulos temporal y frontal, y el cuerpo estriado se encuentra en el cerebro anterior.
Encontramos aquí una relación neuronal definida donde la ubicación de las atracciones sexuales se centra en un área específica, la ínsula, mientras que el amor es, por decirlo de alguna forma, “otra cosa”, otro lugar ubicado en el cuerpo estriado. Por tanto una y otra cosa, en apariencia son independientes, sin embargo ambas se encuentran fuertemente vinculadas.
Según los científicos, el amor y el deseo sexual activan diferentes áreas del cuerpo estriado. La región relacionada con el deseo sexual se “enciende” normalmente cuando percibimos cosas que son inherentemente agradables, como el sexo o la comida. El área activada por el amor, por su parte, está implicada en un proceso de condicionamiento merced al cual damos un valor inherente a las cosas relacionadas con la recompensa o con el placer. ¿Cómo se relacionan ambas regiones? A medida que el deseo sexual se incrementa, se consolida, se aferra, esa información se transmite a un área distinta del cerebro que es el cuerpo estriado, donde se procesa de forma también diferente.
El área del cuerpo estriado relacionada con el sentimiento amoroso es la misma que ha sido relacionada con la adicción a las drogas. Pfaus explica que esto tiene sentido dado que “el amor es realmente un hábito que se puede formar a partir del deseo sexual, cuando este es satisfecho. Por tanto, el proceso sería similar al proceso de convertirse en adicto a las drogas”.
He aquí el secreto: el amor es adictivo. Sí, amigos míos, el amor es diferente al sexo y sumamente adictivo. Atrapa, arrebata al ser humano del plano de un mundo aséptico y falaz. No se trata de un hecho único y exclusivo de la atracción erótica, es una fuerza superior que revierte en todos los aspectos de la vida humana. ¿Puede haber amor sin sexo? Imagina el amor a la vida, al mar, a la literatura, el arte, la fuerza arrebatadora de una pasión desmedida hacia la ciencia, todos ellos son muestras del amor. Algo similar sucede con la idea de la religión y de Dios: mientras que la experiencia religiosa se procesa en una parte determinada del cerebro, la idea de Dios es “percibida” por todo el organismo biológico (no solo el cerebro).
Pero sigamos con el estudio que ha revelado, asimismo, que el amor activa diferentes vías neuronales relacionadas con otros aspectos del enamoramiento, como la monogamia o el vínculo característico de las relaciones de pareja. Por último, la investigación demostró que algunas áreas del cerebro son realmente menos activas cuando alguien está enamorado que cuando siente deseo sexual.
“Mientras que el deseo sexual tiene un objetivo específico, el amor es más abstracto y complejo, y depende menos de la presencia física de otra persona”, concluye Pfaus, que espera que, en adelante, “se hagan más estudios sobre la neurociencia social humana que puedan darnos más ideas sobre la ubicación del amor en el cerebro”.
                En definitiva, amor y sexo están relacionados, mas el amor es el rey de nuestra vida. El sexo pasará y el amor permanecerá. “Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, no soy más que bronce que resuena o platillos que aturden. Aunque tuviera el don de profecía, penetrara todos los misterios, poseyera toda la ciencia y mi fe fuera tan grande como para cambiar de sitio las montañas, si no tengo amor, nada soy. Aunque repartiera en limosnas todos mis bienes y aunque me dejara quemar vivo, si no tengo amor, de nada me sirve. El amor es comprensivo, el amor es servicial y no tiene envidia; el amor no es presumido ni se envanece; no es mal educado ni egoísta; no se irrita ni guarda rencor; no se alegra con la injusticia, sino que goza con la verdad. Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, soporta sin límites. El amor no pasará jamás.” (Carta a los Corintios 12, 31 – 13, 8)

El barrio misterioso (Pemán)


EL BARRIO MISTERIOSO

Un misterio que se esconde,
una canción que se va...
Rumor de fuentes lejanas,
fugas de sombra en la cal;
enredo de calles hondas
sin principio ni final...

Todo el barrio es una niña,
con un beso a flor de labio
que no lo acaba de dar


José María Pemán

Decíamos ayer


Cuando las cosas salen mal suelo refugiarme en el muro de los sollozos o en el valle de las lamentaciones, o en el pretérito imperfecto de la memoria, tal vez lo haga porque en ese refugio busco el Aleph, esfera multidimensional en el que pasado y presente se conjugan bajo una única inexactitud. Busco mi origen en el fallo, el error cometido causante de mis penas, ese oscuro objeto de la maldad que pasa desapercibido en la sombra de mis errores.
Es inevitable que en la búsqueda del pasado las neuronas caigan sobre otros campos abandonados, prados cubiertos de hierbas infumables, como viejos recuerdos escolares cuando nos obligaban a conocer la historia, la literatura, en definitiva, algo de humanidad rancia, pero humanidad al fin y al cabo. Es en esos inevitables procesos depresivos cuando reparo en situaciones anómalas, como la de un viejo profesor que, después de haber pasado casi dos años de vacaciones pagadas por la Inquisición, ruego disculpen que omita la Santa, con dieta de pan y agua, esta vez que no se entere Rajoy quien consideraría un abuso semejantes comilonas, tal vez sea mejor medio mendrugo o medio vaso de agua, regresa ante sus alumnos y como prueba de sumisión declara “Dicebamus hesterna die…”, o lo que es lo mismo, “decíamos ayer…”
Como habrán podido comprobar el malandrín no era ni más ni menos que Fray Luis de León que, si él estaba bajo el punto de mira de los inquisidores, no quisiera saber en qué lugar pernoctaríamos la mayoría de los creyentes contemporáneos, aunque hoy semejantes personajes regidores del pensamiento único han salido de sus capullos mariposales para convertirse en esplendorosos bien pensantes de los partidos mayoritarios.  Como diría Hamlet: Si a los hombres se les hubiese de tratar según merecen, ¿quién escaparía de ser azotado (Hamlet 2 acto, escena X)
Pues bien, este hombre que fue juzgado por preferir el texto hebreo del Antiguo Testamento a la versión Vulgata (¡qué horror!) o que había traducido algunas partes como el Cantar de los Cantares (“¡un rey en esas trenzas está preso! ¡Qué bella eres, qué encantadora, oh amor, oh delicias! Tu talle se parece a la palmera, tus pechos, a los racimos. Me dije: Subiré a la palmera, recogeré sus frutos. ¡Sean tus pechos como racimos de uvas, el perfume de tu aliento como el de las manzanas, tu paladar como vino generoso!” Cantar de los Cantares capítulo 7 ver 7-10), regresó sin dar su brazo a torcer, se mantuvo en sus trece como don erre que erre (para los profanos Paco Martínez Soria).
                Qué bien conocía este hombre a sus discípulos, a esos españolitos grises que suelen campear entre trepas y venturosas ornamentas. Tal era su conocimiento de nuestros paisanos que se dice escribió la siguiente decima:

Aquí la envidia y mentira
me tuvieron encerrado.
¡Dichoso el humilde estado
del sabio que se retira
de aqueste mundo malvado,
y, con pobre mesa y casa,
en el campo deleitoso,
con sólo Dios se compasa
y a solas su vida pasa,
ni envidiado, ni envidioso!

                Desde luego este hombre hizo méritos para que le persiguieran unos y otros, más no es delatarle nuestra intención. Decíamos ayer, y aquí viene el meollo de la cuestión, tantas cosas hermosas y maravillosas que ya no nos acordamos de lo que eran.
                Decíamos ayer que la justicia sería igual para todo el mundo y hoy en día la vemos desigual para unos y otros, que no es lo mismo ser quien eres para que tus juzgadores te condenen.
                Decíamos ayer que la sanidad sería gratuita y de calidad, sin diferenciar a nadie, y olvidaron mencionar los errores médicos, las tasas de copago, las industrias farmacéuticas en definitiva la falta de vocación hipocrática que no hipócrita.
                Decíamos ayer e insistíamos que el acceso gratuito la educación se generalizaría de una vez y para siempre, pero olvidaron contarnos que ya no se construían más universidades públicas, que era peligroso comer del árbol de la ciencia del bien y del mal. No mencionaron que la LOGSE, LOE o la lo que sea, prefiere a un pueblo que sepa leer lo justo antes que aprenda a pensar.
                Decíamos ayer que España era independiente e inmortal y ahora la vemos agonizando entre la espada de Damocles europeísta y el nudo gordiano del sentimiento regionalista, hedonismo supino de los que se miran el ombligo, adoradores del becerro de la pequeña burguesía.
                Decíamos ayer que Dios estaría siempre presente en nuestras vidas y lo hemos relegado, mancillado y amancebado con deidades menores como una bolsa de monedas y la dulce seducción del poder, por cierto de unos pocos.
                Decíamos ayer que los sueños se podían alcanzar mas olvidaron mencionar el grosor de la billetera, el interesado préstamo hipotecario y la mezquindad de los nuevos hebreos, con perdón para los que de verdad lo son, que arruina hogares y vidas sacrificándolas a su máquina arruina personas.
                Decíamos ayer que la libertad se podía lograr y nos dejaron la libertad de pertenecer al paro con derecho a no cobrar, o ser olvidados en el libre albedrio de los silenciados, o caer bajo el peso de la ley por osar pisar terreno sagrado para los políticos (me permito recordar que entre las últimas modificaciones electorales se encuentra limitar el ejercicio de presentarse a las elecciones).
                Decíamos ayer cosas hermosas y maravillosas, me repito demasiado pero es bueno hacerlo en algunos temas, que hoy deberíamos recordar. Como el viejo navegante conocedor de las estelas marinas, de las estrellas guiadoras y de los sueños inalcanzables, deberíamos buscar de nuevo ese norte que hemos perdido en la noche de los tiempos.






El caso es andar (Cecilia)


Sana envidia es la que me producen aquellos juglares medievales que recorrían los caminos de España para cantar amores y desamores, nostalgias, venturas y desventuras, buenos vasallos si hubiera buenos señores, una misma tierra y un mismo pueblo.
Seguir por nuestras sendas aunque el camino sea estrecho y el polvo se pegue al cuerpo, sin alforjas ni equipajes, sin cambiar de criterios, sin dejarse llevar por las veletas de la política o la estupidez de los medios masificados de comunicación.
Andar sin rumbo fijo, sin un lugar donde ir, sin un lugar del que partir. No ser propietario de nada, no quitar nada a nadie, aun con tantos trepas que nos rodean aferrándose al palo mayor de un barco que se hunde. Quiero ser peregrino por los caminos de España como canta Cecilia, por cierto fallecida en accidente de tráfico durante la transición, gozando del paisaje y caminando en un nuevo horizonte.
                Que no se preocupen los poderosos, no tengo ni quiero tener poder contra ellos, por no ser no soy ni recuerdo, paso haciendo silencio y sueño con la frontera de la mar. Ser peregrino por los caminos de España soñando con un nuevo mañana. Ser creador de sueños sin amos ni dueños.

 Transcribo a continuación la canción de Cecila.


Aunque el camino sea estrecho,
y el polvo se pegue al cuerpo,
aunque los vientos me arrastren,
sigo mis sendas sin lastre.

Andar como un vagabundo,
sin rumbo fijo, sin meta,
a vueltas de veleta,
al soplo de viento al azar

Porque el caso es andar,
el caso es andar.



No me pertenece el paisaje,
voy sin equipaje por la noche larga.
Quiero ser peregrino
por los caminos de España
Quiero ser peregrino
por los caminos de España

No me propongo destino,
yo no quito puestos a nadie,
porque mi puesto es el aire,
como el olor del buen vino

Sabiendo que nunca es tarde,
mi pie siempre en el estribo,
y cada paso que piso,
un paso menos que dar,

Porque el caso es andar,
El caso es andar

No me pertenece el paisaje,
voy sin equipaje por la noche larga.
Quiero ser peregrino
por los caminos de España
Quiero ser peregrino
por los caminos de España

No dejo rastro ni huella
por no ser ni soy recuerdo.
Yo paso haciendo silencio
sin ser esclavo del tiempo,
por limite el horizonte
y por frontera la mar.
Por no tener ni tengo muerte,
yo no se lo que es llegar
pero el caso es andar
el caso es andar.

No me pertenece el paisaje,
voy sin equipaje por la noche larga.
Quiero ser peregrino
por los caminos de España
Quiero ser peregrino
por los caminos de España


Vídeo de la canción en:




http://www.youtube.com/watch?v=GQUTz2uv__o



Cielo plomizo

 Cielo cubierto y plomizo, calor que el pecho devora, poniente que se incorpora con un húmedo hechizo. La piel, sin hallar permiso, guard...

– Contra hidalguía en verso -dijo el Diablillo- no hay olvido ni cancillería que baste, ni hay más que desear en el mundo que ser hidalgo en consonantes. (Luis Vélez de Guevara – 1641)

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