Fin de vacaciones

 











La rutina llama a la puerta
con sus médicos, sus analíticas,
sus ejercicios y sus horarios.

Pero aún permanece en la memoria
el aire de la montaña,
el perfume áspero del romero,
la quietud de los chopos
y la sombra de los pinos.

Cuando llega la noche,
las ranas comienzan su concierto,
insistente, monótono,
quizá demasiado entusiasta.

Y uno descubre entonces
que hasta el ruido de la naturaleza
puede convertirse en nostalgia
cuando la ciudad vuelve a llamar.

Miguel Navarro.









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– Contra hidalguía en verso -dijo el Diablillo- no hay olvido ni cancillería que baste, ni hay más que desear en el mundo que ser hidalgo en consonantes. (Luis Vélez de Guevara – 1641)

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