Te buscaré.

 




A Ti te busco, Señor mío,
noche y día, sin descanso;
en la tristeza y en la alegría,
en la esperanza y el quebranto.

A Ti te busco, Dios mío,
en lo profundo de los valles,
en las alturas inconmensurables,
en la inmensidad del mar
y en la silenciosa tierra.

Te busco en la luz que amanece
y en las sombras que me envuelven;
en el silencio de mis noches
y en el clamor de mis días.

No sé si llegaré a encontrarte,
ni si mis pasos alcanzarán tu morada.
Pero, aunque ignore dónde estás,
aunque no escuche tu llamada,
seguiré buscándote, Señor,
porque quizá buscarte
sea ya una forma de encontrarte.

Miguel Navarro.















Te buscaré.

  A Ti te busco, Señor mío, noche y día, sin descanso; en la tristeza y en la alegría, en la esperanza y el quebranto. A Ti te busco, Dio...

– Contra hidalguía en verso -dijo el Diablillo- no hay olvido ni cancillería que baste, ni hay más que desear en el mundo que ser hidalgo en consonantes. (Luis Vélez de Guevara – 1641)

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